Uno de los mejores días de mi vida

          best-day-jam-3a.jpg                                                                                                                             Abro lentamente los ojos. Son las 11 de la mañana y he dormido apenas un par horas luego de amanecer fiestando en Utrecht. Al mediodía ya voy caminando con David y Danny hacia la Estación Central, nuestro destino: Amsterdam. En la ciudad donde todo está permitido nos encontramos con el serbio Mladen. Nos pasamos las siguientes horas caminando por todos lados, particularmente en el Red Light Disctrict, claro, no es posible estar en Amsterdam sin darse una vueltecita por esta área de libertinaje controlado, prostitución en vitrinas y pornografía pública. Lo que más llama mi atención es esta escena en la que se encuentra imponente una antigua y majestuosa iglesia, rodeada de casas de prostíbulos por todos lados! Mas gracioso aun es que hay un Coffee Shop con la mejor marihuana del mundo al lado de la iglesia, inocentemente llamado “The Old Church” (La Vieja Iglesia). Es una de estas situaciones que solo en Holanda se pueden ver como “la cosa más normal”.                                                                                                                               Casi al caer la tarde llegamos a una fábrica de cerveza y en un momento nos encontramos sentados en la acera del frente, contemplando el canal y disfrutando de la brisa fresca mientras degustamos unas “suaves” birras con 9% de alcohol. De repente unas melodías llegan a nuestros oídos, una banda callejera, aparentemente francesa, ha empezado a tocar al lado de nosotros. Poco a poco nos vamos dando cuenta que no es una banda cualquiera, el sonido es impecable y a pesar de la casi total indeferencia con que son recibidos por las no mas de 20 personas que estamos tiradas en la acera, los músicos tocan con una entrega como si todo un estadio estuviera ovacionándolos. Nosotros ya hemos dejado de hablar, estamos absortos, completamente dedicados a la contemplación de esta fabulosa interpretación. Los músicos son cinco: un banjo, un chelo, un acordeón, una guitarra y una mujer que parece ser la cantante principal, aunque otros dos tipos también cantan, y la música que hacen es lo que generalmente se le llama “folk”. En un golpe de inspiración Mladen grita “Hey, comprémosle cervezas a los músicos”.                                                                                                                                 A los dos minutos salen Mladen y Danny con cinco vasos de cervezas. La banda se queda muy sorprendida de nuestra generosidad cervecera. Cuando concluyen de tocar y colectar sus moneditas entre los presentes, se nos acercan para agradecernos. Así nos enteramos que no son franceses sino canadienses, y que casi todos son músicos profesionales que vinieron juntos de vacaciones y decidieron tocar en la calle para divertirse un poco, la mujer incluso es una cantante ya con discos grabados, bastante famosa en el área francesa de Canada. Los músicos deciden regalarnos en recompensa un par de canciones extras y empiezan de nuevo a tocar. De la nada llega un tipo con una armónica, un músico que por cierto, el resto de la banda jamás había visto. El caso es que el tipo parece ser la reencarnación de Jimi Hendrix con una armónica, nunca había presenciado algo parecido, solos de un sorprendente virtuosismo, hechos con ese insignificante instrumento. Lo más raro es que el tipo está completamente acoplado con el resto de los músicos, como si hubieran tocado juntos desde siempre. Una energía pegajosa empieza a esparcirse en el ambiente y de repente, llega un señor mayor y se coloca en frente de la banda y empieza a bailar. No sé como describirlo, es la vaina más cómica que he visto en mi vida, este viejo baila como Madonna! Con una coreografía muy compleja, se tira en el piso, da golpes de barriga, todo con una gran maestría y ridiculez al mismo tiempo; aparte de lo increíblemente gracioso, es casi un milagro que una persona de esa edad se pueda mover así. Yo estoy literalmente llorando de la risa, tenemos la sensación de que cualquier cosa puede suceder, parece como si de un momento a otro nos encontrásemos en medio de una película de la que no conocemos el guión.                                                                                                                                                                                 La gente de la calle inicia a detenerse para mirar la curiosa escena, esta inusual combinación de magistrales interpretaciones musicales, y el baile más absurdo y extravagante que uno pueda imaginarse. Todo sucede tan rápido y tan fluido. Mladen en otro ataque de espontaneidad se pone a bailar y una extraña alegría se respira, todos estamos sonriendo, mirándonos unos a otros, como esperando que alguien explique qué esta sucediendo. Después de un buen rato en esto, la banda deja de tocar y se despiden el súper músico de la armónica y el insuperable bailarín (que resulta ser un verdadero loco de remate, con todos los síntomas de que debía haberse escapado de un manicomio). Nos encontramos extasiados y felices de haber pasado un momento tan agradable, pena que se ha acabado. Marlene, la esposa de Mladen que se nos ha unido desde hace un ratito, cuchichea con su marido, y solemnemente se escucha otra sorpresiva recomendación: “Que tal si nos vamos todos a cenar a mi casa”…                                                                                                                                                                                                Luego de caminar un rato llegamos al apartamento de nuestro amigo serbio. Nos sentimos muy acogidos. Los músicos no salen de la sorpresa de tanta generosidad, y así nos vamos acomodando en los muebles, destapamos cervezas, ponemos música, todo fluye. Luego la cena inicia. Degustamos una sopa tai, pasta mediterránea, ensaladas y vino, a la luz de candelabros. Inmediatamente después de esa magnífica cena y de manera espontánea (como todo lo que ha sucedido) la banda empieza a tocar de nuevo, dentro del apartamento y solamente para nosotros. Y ahí estamos, dos grupos de desconocidos compartiendo como si fueran amigos de toda la vida. Por un instante el mundo es perfecto. Una energía colectiva, una conexión imposible de definir nos abraza a todos, es una sensación cálida e intensa. Por un instante todo está bien. No podemos explicarlo, hemos alcanzado un pequeño nirvana, al menos por un momento, vivimos el ideal de la confraternidad. Como todo acto de magia, este también tiene su fin. El hechizo se quiebra a la medianoche cuando nos tenemos que separar, los músicos se van a buscar alojamiento y nosotros volvemos a los espacios mundanos, de nuevo a nuestra inagotable agenda de bares.                                                                                                                                                                                                 Para concluir deseo resaltar mi “instante favorito”. Es cuando la pareja de cantantes (los de la foto), que también son esposos, interpretan la canción ‘Je t’ aime moi non plus’ (la del video, y aprovecho para advertir que no se puede esperar mucho de un video hecho en 1969), por cierto, una de las canciones más sensuales que jamás se hayan grabado. Este  es uno de los mejores performances que he presenciado en toda mi existencia (increíble, en la sala de un apartamento!); lo hicieron con una naturalidad, con una entrega y pasión, a la altura de interpretarse en el Carnegie Hall. Si quieres tener una idea, escucha la música de este video e imagina una interpretación corporal de cada sonido y actitud reflejada en las voces de esa canción, particularmente al final… Nuevamente la vida me muestra que se puede encontrar la felicidad en los momentos más insospechados y al mismo tiempo, en los más sencillos.

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9 comentarios en “Uno de los mejores días de mi vida

  1. Daniel…tienes una manera muypeculiar de contar las cosas. Es un estilo de escritura que es muy claro, tranquilizante y bueno. No es mi tipo de escritura¨_¨Pero no importa. Por sobre lo que cuentas….suena, como dices, a un momento mágico. Yo, de malo que soy, desconfío mucho de esos momentos, pero la felicidad es felicidad y ojala te pase eso varias veces. Y cuidado con los locos.

  2. wow, de verdad que hay cosas increíbles que aveces pasan con tanta naturalidad…que en el momento mismo uno no se lo cree,-Pero y qué es esto!!?- jajaaja. veo que estas aprovechando cada momento. mejor no puede ser!
    abrazos!

  3. Hola Danny
    Parece que realmente este sí fue un gran día para tí. Me encantó cómo lo describiste, leerlo fue como verlo en video. Estoy muy contenta porque estés experimentando por lo que has luchado estos últimos años. Tal vez no me toca, pero me siento orgullosa de conocer a alguien tan disciplinado y coherente con sus sueños…
    Un besote sonoro y un abrazo con brisa del Mar Caribe.

    Cuídate.

    Rossy.-

  4. Hola, Daniel!!

    Me alegra muchísimo de que estés disfrutando de cada momento a plenitud. Yo nunca he estado en Europa por lo que me siento sorprendida de lo nos describes. En Estados Unidos vemos esos músicos en la calle pero a nadie se le ocurriría “!llevárselos para su casa a cenar!!”. Pienso que, siempre que el goce sea sano, obtedremos mayor beneficio (como lo hiciste en uno de los mejores días de tu vida)!!

    Cuídate mucho!!

  5. Arturo, conociendote,como te conozco, desde hace hace mas
    de 27 años, no me sorprende para nada esa transparencia tuya
    al escribir y describir las cosas. Me gusta leer los comentarios de tus amigos y me siento tan orgullosa de lo
    que tu papa y yo tuvimos que ver con todo esto, a veces siento como si me lo estivieran diciendo a mi, pero se que
    se debe a las tantas paginas para la izquierda, sin nunca
    decir, (no puedo hacerlo), ahi esta el resultado, todo el
    que te lee queda enviciado de ti, lo puedes ver por todos
    esos lindos comentarios, me gusto mucho el de Herrera, jejeje,. tambien me gusto la despedida de Rossi, con su abrazo caribeño.

    Te Extraño siempre, (creo que esto no lo voy a superar porque tengo dias, que te tengo en la mente el dia entero.

    Te quiero, Tu madre

  6. Gracias, Daniel, por haber compartido tu felicidad con nosotros! De verdad, oí la música de la banda canadiense y sentí la alegría como si yo estuviera allí con vosotros!…

  7. Esta noche tomé todo mi tiempo para leer cada frase de tu blog… Escuchando Juan Luis Guerra y Pedro Guerra en mi Ipod (como siempre cuando leo tus historias…), desde mi apartamiento en Dakar, fue como si yo estuviera hablando contigo en vivo, como si me estuvieras contando tus historias en el ruido y el humo de un bar en una de esas calles holandeses… Ya encontramos el proximo Coelho! jeje
    Sabes? Leer tus palabras transmite al lector una energia muy especial… simplemente da ganas de vivir y de descubrir el mundo, un pais a la vez, una ciudad a la vez, una calle a la vez, un bar a la vez, una persona a la vez…
    Cuando todo esta perfecto, cuando la vida parece tener sentido, cuando todo parece conectado, solo se tiene que confiar el proceso…
    Te deseo lo mejor hermano y espero verte en 2008 en algun rincon de Europa…
    Bastien, desde Africa… otra parte tan pasionante de nuestro mundo…
    PS: hola a todos los que conozco y que comentan este blog… especialmente Dona Armenia y Nathalie…!

  8. Me gustó este post, se puede casi oler la emoción a través de las letras… Bravo!

    Cuidado si ese grupo era Arcade Fire en incógnito, has escuchado de ellos? La mejor banda anglófona que ha salido de Montreal… Bájate “Rebellion (Lies)” y empieza por ahí…

    Y el gran Serge Gainsbourg, el Dylan francés como lo llaman. Mira que esa canción la prohibieron en los 60′s por plebe, pero cuando jóven la encontré en los discos de mi madre y es de mis favoritas… Y no sé si sabías que era originalmente con Brigitte Bardot porque eran novios, pero rompieron y el señor se enamoró de la inglesa Jane Birkin, la que canta (sí, es una inglesa!). La hija de ellos dos está en 21 Grams (no sé porque me puse a hablar de todo eso, pero na’)

    Sigue escribiendo, me parece que le has cogido el piso a este asunto de “blogear”…

    Un abrazo!

  9. Mi querido Daniel,

    Qué más te puedo decir?, siento que ya no quedan palabras, al igual que tus amigos y familiares he quedado maravillada al dejarme llevar por el suave sonido de tus palabras mudas.

    Aún te encuentres en el rincón más insólito del mundo sabes que te deseo lo mejor y cuentas con una amiga, que te quiere y te espera siempre con los brazos abiertos.

    Un fuerte abrazo (si de esos de @!!!!!) y un besote.

    Con mucho cariño,

    Evelyn Toribio
    Desde la ciudad más hospitalaria de la R.D., sí Santiago

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